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La berza es la versión andaluza de los potajes que con variantes, pero manteniendo siempre la presencia de las legumbres, se pueden encontrar por toda la geografía española. Es un plato del pueblo llano cuyo nombre deriva de las verduras que se emplean en su elaboración: cardos, acelgas o, si se encuentran, tagarninas; verdura de la familia de los cardos que se da con facilidad en los barbechos de la campiña jerezana.
El origen de estos potajes es tan antiguo como la alfarería que permitió la cocción, pero tal y como los conocemos ahora, se puede decir que todos proceden de un antecedente común: la adafina. El guiso que los judíos españoles preparaban, a fuego lento durante toda la noche del viernes, para consumirlo durante el "sabbath". La adafina era un plato contundente que contenía alubias, garbanzos, calabaza, diversas verduras, huevo, carne de cordero, aceite y ciruelas pasas. Con la llegada de la Inquisición, los conversos, para no ser tachados de herejes, la enriquecieron con tocino y productos del cerdo, como era habitual en los pucheros de los cristianos viejos. Así como en las diversas
regiones españolas se dan numerosas variantes de los potajes, desde la fabada asturiana
hasta el almodrote canario, también en Andalucía existen diferentes maneras de preparar
la berza y esta que os presento aquí es mas propia de la zona de Bornos, en la provincia
de Cádiz.
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Ingredientes para seis personas ½ kilo de alubias blancas. Preparación La noche antes y en cacharros separados se ponen en remojo, con abundante agua, las alubias y los garbanzos. Poner al fuego una olla alta y echar en ella las alubias y los garbanzos, previamente escurridos, la cabeza de ajos (entera, sin pelar, pero dándole unos cortes), el tocino cortado en tacos, el aceite, el pimentón, el comino y cubrir todo con agua abundante. Cuando empiece a hervir, se baja el fuego y se deja cocer a fuego lento y tapada, durante al menos una hora, vigilando que el agua siempre cubra de sobra los ingredientes. En una cazuela aparte, se echan los cardos, acelgas o tagarninas, bien limpios de hilos y troceados en pedazos de 5 ó 6 centímetros, se ponen a hervir con agua abundante y cuando estén tiernos se escurren y se añaden a la olla. Cuando los garbanzos y las alubias estén tiernos, se echan la morcilla y el chorizo, cortados en rodajas anchas. Se sala al gusto y se deja hervir a fuego lento, al menos media hora más para que espese. Es un plato rico en calorías, para comerlo en invierno, haciendo un alto en las duras jornadas de trabajo y recuperando energías para continuar la faena.
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