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la cocina andaluza


Gazpachos: Calientes y fríos; rojos y blancos
por Marita Martínez-Pais


En el número anterior de Andalucía Abierta, empezamos esta serie dedicada al gazpacho, o mejor, a los gazpachos, con la esperanza, compartida por la dirección de la revista, de que se iba a producir un aluvión de cartas de lectores y lectoras mandando sus recetas particulares: aquella forma especial de preparar este plato que tienen en su pueblo, el recuerdo de cómo lo preparaba la tía Carmen, que no era de aquí, etc.

Desgraciadamente, este hecho no se ha producido, por lo que, de acuerdo con el Director, vamos a ahondar en el tema para ver si ahora conseguimos que nos manden ustedes sus recetas sobre un plato del que el Dr. Marañón dijo que era "sapientísima combinación de todos los simples alimentos fundamentales para una buena nutrición que, muchos siglos después, nos revelaría la ciencia de las vitaminas".

Buscábamos en el capítulo anterior las raíces de este plato y las encontrábamos en la salmuria romana: aquella especie de papilla espesa, hecha de pan, ajos, aceite y sal, que constituyó la base de donde los legionarios romanos sacaron la energía suficiente para la conquista del Imperio.

Pero, al seguir estudiando el tema, hemos podido comprobar que quizás sería más acertado equiparar el gazpacho actual a la mezcla de salmuria con la posca, un combinado de agua y vinagre, que los legionarios romanos llevaban en una cantimplora para combatir la sed y que quizás fue lo que le dieron a Jesucristo cuando desde la cruz dijo "Tengo sed".

De esta forma se conjuntaban los elementos fundamentales del gazpacho, ajo, aceite, pan, sal, agua y vinagre, hasta que a estos componentes primigenios se unieran el tomate y el pimiento, ya bien entrado el siglo XVIII.


 

 


Salmorejo

Es el gazpacho cordobés por excelencia. En esencia el salmorejo clásico consiste en majar incansablemente en el mortero: ajos, sal, pan y aceite virgen de oliva, al que después se le añade, agua y vinagre. En su versión actual, se añaden tomates y, luego, cada pueblo lo personaliza con los tropezones: jamón, huevo, almendras, majado de cominos, poleo, atún e incluso, en algunos pueblos serranos, pollo, perdiz y hasta conejo.

salmorejo

Ingredientes para 6 personas

6 tomates maduros
¾ de kilo de pan de pueblo, del día anterior
3 dientes de ajo pelados
2 huevos cocidos
50 gramos de jamón serrano cortado a taquitos
1 vaso de aceite de oliva virgen
2 cucharadas soperas de vinagre de vino blanco
Sal

Preparación
Sacar la miga del pan, remojarla en agua y, cuando esté bien remojada, sacarla y exprimirla bien. La forma clásica de hacerlo es en mortero, dornillo (especie de mortero de madera) o en la maceta (recipiente de barro que emplean en algunos pueblos de Córdoba). En caso de querer hacerlo así, colocar en el mortero primero la sal, luego los ajos pelados; ir majando con la maza para que los ajos se rompan bien. Añadir después los tomates, pelados y picados. Seguir majando y añadir la yema del huevo, el pan y el vinagre y, sin dejar de majar, ir añadiendo poco a poco el aceite hasta conseguir una buena mezcla, homogénea y espesa; entonces pasarlo por el pasapurés (chino) para eliminar las semillas del tomate.
Si, por el contrario, optáis por la forma más moderna, poner en el vaso de la batidora el aceite, el pan, los tomates, los ajos pelados, la yema de un huevo, el vinagre y la sal. Batir durante unos minutos hasta conseguir una mezcla homogénea. Pasar a través del pasapurés para quitar las pepitas del tomate.
Añadir agua muy fría hasta conseguir la textura deseada, rectificar de sal y colocar en el frigorífico hasta la hora de servir.

Se puede presentar en platos o en cuencos, echando por encima un buen chorreón de aceite y acompañado de los taquitos de jamón y el huevo duro picado.


Gazpachuelo


Esta era una comida típica de los pescadores malagueños. En su confección primitiva el gazpachuelo se preparaba a base de aceite de oliva y yema de huevo, batido todo como una mayonesa que se diluía con caldo de pescado y se aliñaba con un poco de vinagre o bien, unas gotas de limón o de naranja amarga. Como tropezones se usaba la clara del huevo, cocida y cortada en taquitos, unas rebanaditas de pan y unas patatas también cocidas y troceadas. Este gazpacho se comía caliente y era más propio de los meses de invierno.

 


gazpachuelo

Ingredientes para 6 personas

Para la mayonesa
3 huevos.
1/2 litro de aceite de oliva de 0,4º.
3 cucharadas de vinagre.
Sal.

Para el caldo
½ kilo de pescados pequeños, para hacer caldo (*)
2 hojas de laurel
1 cebolla
1 tomate
1 copa de vino blanco
Sal

Para el plato.
¾ de kilo de patatas
6 cucharadas soperas de mayonesa
3-4 rebanadas de pan por persona

Preparación
Preparar la mayonesa; para ello se cascan los huevos, separando con cuidado las claras de las yemas. Reservar las claras y poner las yemas en un bol pequeño o en un tazón grande. Batir las yemas con una cuchara de palo; seguidamente, se va echando el aceite con un chorrito muy fino, moviendo sin parar las yemas que van recibiendo el aceite. Se ha de remover en movimientos circulares, siempre en la misma dirección, para evitar que se corte.

Cuando la salsa esté bien espesa, punto en el que la cuchara se mantiene de pie, se va echando poco a poco el vinagre y la sal, sin dejar de mover. Si queda muy espesa, se puede aclarar con la mitad de las claras, batidas a punto de nieve, añadiéndolas poco a poco y sin dejar de mover.

Para preparar el caldo poner el pescado en una olla, cubrirlo bien con abundante agua y añadir la cebolla y el tomate cortados en gajos, el laurel, el vino y un chorrito de aceite. Poner la cazuela al fuego y cuando comience a hervir dejarlo unos 20 minutos y retirar del fuego. Colar el caldo y reservar.

En otra cazuela, poner las patatas, cortadas en rodajas no muy finas (½ centímetro) y cubrirlas con el caldo de pescado. Poner la cazuela al fuego y dejar cocer hasta que estén tiernas. Entonces sacar las patatas y reservarlas y colar el caldo y reservarlo también. Poner en el horno unas rebanaditas de pan bien finas (3 a 4 por persona) y sacarlas cuando estén tostadas.

Ya tenemos todos los ingredientes y podemos preparar el plato. Poner la mayonesa en una sopera y añadir el caldo, poco a poco, moviéndolo todo muy bien con una cuchara de palo. Cuando la mayonesa esté bien disuelta, añadir las patatas, probar de sal y ya se puede servir, acompañado del pan tostado.


(*) Hemos plasmado aquí la receta más clásica, pero en preparaciones más actuales he visto que empleaban para hacer el caldo pescados más nobles, como el rape o unas almejas, que no se desechaban sino que, desmenuzado uno, y sin concha las otras, se añadían a la sopera, junto con las patatas.

 


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