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Silicio

Siempre se habla de la edad de piedra y los metales, pero a mi parecer el hombre está en todavía en la primera edad de la roca de silicio.

Hace miles de años el hombre aprendió a sacar filo a una piedra, consiguiendo una herramienta para alimento, defensa y ataque. En resumen, un instrumento de poder más allá de su condición física. Buscando el perfeccionamiento y probando materiales escogió siempre que tuvo ocasión el pedernal o sílex, en gran parte un óxido de silicio.

Supongo que con el tiempo, un golpe accidental de un hacha de sílex con otro mineral produjo chispas y un pequeño incendio en un montón de hierba seca. De ahí vino la posibilidad de controlar el fuego.

Quizá un grupo de niños estuvo jugando con arcilla (óxido de silicio y de aluminio) tras la época de las lluvias y modelaron algunos objetos que se endurecieron por acción del sol, y de ello se derivaran las primeras vasijas (y quizá objetos religiosos)

Que un objeto o vasija fuera a parar al fuego, y para la sorpresa de todos en vez de quemarse se convirtiera en un material muy duro, fue un gran descubrimiento: la cerámica.

De óxido de silicio fe el primer elemento modular para la construcción de habitaciones humanas: el adobe, y luego el ladrillo cocido. Los tejados se recubrieron del mismo material

Fundiendo silicio a altas temperaturas en láminas delgadas, esas habitaciones pudieron tener ventanas con cristales, botellas, vasos transparentes.

La química fue una ciencia que aprovecho a fondo las cualidades del cristal, poco contaminante y sólido, capaz de soportar ácidos y contener compuestos sin alterarlos. No digamos de la industria del vino.

En 1958 se desarrolló la tecnología de difusión de óxidos metálicos sobre una base de silicio, y nació el chip, y de ahí, el microprocesador.

No tardaron mucho en desarrollarse las células con base de silicio que producían electrones a partir de fotones y los paneles solares. Combinando con los chips, ambas tecnologías permitieron poner en órbita satélites ligeros, alimentados con paneles fotovoltaicos.

Por su parte, el microprocesador dio pie al ordenador personal. El corazón de nuestras CPU es una minúscula piedra de silicio con metales y óxidos distribuidos en capas con gran precisión. Internet usa toneladas de silicio.

Hace poco se nos anunciaba que esa época estaba tocando a su fin: no era posible integrar más, reducir más: los contactos eléctricos físicos necesitan un cierto tamaño. Pero un grupo de científicos descubre que es posible trabajar con luz (ver noticia acerca del silicio luminoso) con lo que se augura una nueva época de la integración.

Decididamente estamos mucho más cerca de las viejas piedras de lo que parece. Incluso en su estado primario, una playa de blancas arenas, ese viejo amigo proporciona ingresos turísticos.

¿La edad de los metales? ¡Bah!

Joan Rotger <>
Editor de Comunidad Virtual


Comunidad Virtual nº 77 -15 de Marzo de 2001