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Jamestown

En 1607 un grupo de emigrantes procedentes de Inglaterra se establecía en la costa de Virginia. Llevaban una concesión en el bolsillo para crear una plantación y trabajar en ella, mucha ilusión y muchos interrogantes. Eran gentes de variada procedencia, sólo algunos de ellos acostumbrados a tareas sencillas, sin habilidades básicas para sobrevivir en un ambiente aislado. Partieron de viaje en una fecha equivocada y se instalaron en el peor sitio posible, una zona pantanosa. Víctimas de enfermedades, hambrientos e incapaces de resolver problemas grandes o sencillos, en 1609 sólo quedaban 60 de los 214 que tuvo en su mejor momento... y en buena parte gracias a las ayudas de un jefe indio llamado Powhatan por influencia de su famosa hija Pocahontas. Bien, eso fue Jamestown, la primera colonia inglesa permanente en América del Norte, y miren ahora...

En esas tierras también creció un nuevo mundo llamado Internet y muchos son los que emigraron allí en busca de fortuna. Pocos sobreviven ahora al objetivo de ganar dinero. Así como Jamestown sobrevivió con un producto tan inútil socialmente como el tabaco, otros lo han hecho en Internet con las páginas eróticas y otros materiales poco consistentes (pero aparentes en bolsa), sin ningún interés por la forma o cultura de Internet más que para recoger el dinero (el oro del nuevo mundo) y salir corriendo.

Pero ya empieza el repunte y empresas como Amazon reducen pérdidas, AOL sigue subiendo. Steve Case dice que lo tenía todo previsto y la evolución es lógica. Su fórmula es la del comerciante que suministra a los pobladores artículos sencillos y herramientas necesarias, al mismo tiempo que crea un entorno seguro donde éstos se encuentran a gusto tanto para el trabajo como el ocio. Microsoft intenta lo mismo con MSN, quizá con menor éxito.

La diferencia entre esas cibercolonias y el resto de Internet es que su gente está dispuesta a pagar (porque pueden) por estar allí, comprar, vivir ver, entretenerse. Son muchos pero casi irrelevantes en el conjunto. Fuera de esas pocas urbanizaciones de lujo, una maraña de gente de todo tipo, idiomas diferentes, culturas y formas de vivir que tienen poco en común. Por fortuna, la globalización en Internet, (entendida como mira-paga-y-calla) a pesar de la hegemonía de las páginas inglesas, no funciona muy bien.

Como la Red ya está más allá de ser una pequeña colonia, era de esperar que el auge del comercio estaba a la vuelta de la esquina. Pero como ya hemos dicho, no es así. A diferencia de Jamestown, los primeros pobladores de la Red eran expertos, con educación universitaria y capacidad de adquisición, pero fue un error suponer que el perfil se mantendría con el crecimiento exponencial... ¿Entonces?

Peor todavía, Peter nos habla de la "brecha digital" como escollo que se resume en que quienes tienen la Red ya tienen están -de antemano- en buena posición, y la necesitan como algo secundario; mientras, quienes no la tienen carecen de acceso a las posibilidades de trabajo y educación que podrían llevarles a formar parte de esa sociedad y con ello disparar la masa crítica.

La respuesta es sencilla, facilitar, educar, crear la cultura y entramado social de este nuevo mundo, tanto para el comerciante como para el cliente. La educación es la mejor inversión, o dentro de nada habrá cibertrópolis rodeadas de pléyades de ciberchabolas, o ciberfavelas según quieran llamarse, y éste no es el camino.

Para tener un mercado fuerte hace falta una clase media lo más numerosa posible. Los grandes actores y gobiernos ya sabrán qué tienen que hacer para fomentarla, si es que tienen interés en que crezca. A nosotros sí, por aquello de que cuantos más seamos, más reiremos, como se suele decir.

Joan Rotger < >
Editor de Comunidad Virtual


Comunidad Virtual nº 80 -30 de Marzo de 2001