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Rutas a El Dorado
Peter Hodgson
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El sistema operativo monocultivo

[Un sustituto especial de "Rutas a El Dorado", para este número especial dedicado a los virus].

La primera persona que me habló de monocultivos era un profesor de economía urbana. Desde entonces he vivido bajo la impresión de que los monocultivos agrícolas eran nefastos, esencialmente por los riesgos derivados de depender de un único producto. Después me hablaron de otros problemas como el agotamiento de las tierras, la cada vez mayor dependencia de fertilizantes y el efecto devastador de las plagas, por no mencionar la destrucción de los ecosistemas preexistentes.

La historia nos brinda abundantes ejemplos del efecto nefasto (poblaciones diezmadas, economías arruinadas) de la dependencia de monocultivos y, sin embargo, los monocultivos abundan. Nadie quiere ser menos y, si el vecino se enriquece con el cultivo de "pirindolos dorados", se impone la estrategia del "yo también".

La cuestión que algunos se plantean es: ¿acaso los monocultivos se limitan a la agricultura? ¿Qué sucede con los sistemas operativos y el software de red? No hablo de monopolios impuestos ni critico prácticas comerciales, quiero dar pie a reflexionar sobre las consecuencias de que mayoritariamente (me incluyo) adoptemos un mismo proveedor para bases esenciales de nuestros sistemas informáticos.

Es muy difícil tomar distancia e intentar prever las consecuencias económicas pero otras cuestiones son más fáciles de constatar.

Mirando las aplicaciones de uso habitual es fácil constatar que en la última década ha habido una drástica reducción de la diversidad 'ecológica'. Si esto nos duele poco, lo que sí nos afecta de lleno son las plagas. La extensión de virus como el Sircam, al margen de otros factores estudiados en este número, adquiere dimensiones de plaga gracias a nuestro monocultivo informático. Un virus, más de ingeniería social que informática, explota las debilidades de una especie concreta. Sin duda una ecología informática más rica, de organismos que compiten y cooperan (usando por ejemplo los mismos estándares), sería más estable y estaría menos expuesto a plagas desastrosas. Pero, los distintos fabricantes tienden a sabotear la cooperación y ¿quién está dispuesto a correr el riesgo de ser menos que el vecino?


Comunidad Virtual nº 84- 30 de Julio de 2001