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El Observador |
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Anacronismos
El web se concibió para transmitir cualquier tipo de contenidos, incluyendo imágenes, animaciones, sonidos, etc. Esto también posibilitó que las páginas acompañen el texto con presentaciónes excelentes. La competencia por conseguir visitanes está haciendo que muchos esmeren la estética tanto o más que los contenidos. Todo esto tiene el peligro de convertir el web en algo parecido a la televisión espectáculo: un medio cada vez menos riguroso y científico, un medio masivo orientado a la diversión exenta de esfuerzo, un medio de evasión intrascendente que solo se preocupa de las cuotas de audiencia. Siguiendo la corriente de la telebasura, ahora podemos hablar de la web-basura o la Internet-basura. En ambos mundos la publicidad ocupa un puesto predominante. Y sin embargo, el web tiene cierto aire medieval. Los monjes del siglo catorce hacían primorosas páginas ilustradas con excelentes miniados e iconos. A veces no entendían ni siquiera el texto, o suprimían fragmentos porque los consideraban poco estéticos. Así fue como algunos tipógrafos cambiaron frases originales del Quijote. El rudo impresor se permitía corregir el manuscrito de Cervantes, pues consideraba más trascendente esforzarse en la letra capital que iniciaba cada capítulo del libro. Se valoraba la complicación, los gráficos trabajosos, las letras adornadas con ramas y hojas. Los decoradores más prolijos eran más alabados que los propios novelistas. Hoy, ningún lector considerado inteligente selecciona sus libros por la letra más o menos adornada que se utilizó en la impresión. Muchos webmasters son excelentes informáticos que tienen un retraso cultural de varios siglos. En la propia red encuentro muchos concursos -y similares- respecto a páginas web. En todos ellos se valora el fondo y la forma, que no solo se funden, sino que se confunden. Nadie tiene interés en recordar que los premios Nobel solo atienden a uno de esos criterios. Por otro lado, no hay concursos ni menciones sobre otras muchas actividades de Internet: no existe premio al mejor boletín de correo electrónico, no hay quien valore el mejor canal de IRC, no se otorgan méritos a quien más colabora en los grupos de noticias, no hay laureles para el mejor mensaje divulgado en listas de distribución. Todo eso es texto plano (ideas), y no merece la atención de los concursos populares. Es más fácil valorar una página estática. "Estática" quiere decir ESTATICA: tampoco será premiada si sus contenidos cambian diariamente de una forma importante. El web copa toda la atención, por ser hipertextual y multimedia. Pero se está primando la información menos ágil, menos participativa. ¿Dónde está la cacareada velocidad e interactividad de Internet? Ya va siendo hora de que alguien le ponga imaginación y esfuerzo a eso de los reconocimientos públicos en Internet. Infosociedad (http://www.es.ibm.com/infosociedad/index.htm) es una iniciativa dedicada a analizar la influencia que las tecnologías de la información están teniendo en la sociedad actual. Ese trabajo tiene el aspecto de una revista electrónica tipo web, con información muy interesante para mi gusto. El inconveniente es que el código de las páginas es tan sofisticado que resulta un poco inaccesible para aquellos usuarios que carecen de las últimas tecnologías. Por supuesto, el sitio queda inaccesible para quien tenga un navegador sin capacidad para marcos ("frames"). Quizá algunos piensan que estos temas solo son para los que tienen ordenadores de última generación, todas las opciones de software y conexión permanente. Los otros, la plebe de capacidades más limitadas, mejor que no piense en cosas complicadas. Yo preferiría una presentación más espartana, para posibilitar un acceso menos elitista. Creo que ese tipo de elecciones dejan entrever mucho de lo que piensan sus autores respecto a la infosociedad. "Quienes crean las páginas se preocupan mucho del diseño y poco de que se pueda recuperar con facilidad la información." (Rafael Ortega, citado en http://www.es.ibm.com/infosociedad/experiencias/tecnologia_9806.htm). La propia página en la que puede leerse esto no cumple ninguno de los consejos indicados en el texto. Por ejemplo, en el último párrafo dice que el documento HTML debe incorporar referencia del autor, pero yo soy incapaz de averiguar quién es.
Al-Andalus Mail nº 29 -15 de Octubre de 1998 |